El Peregrino
El peregrino va caminando por la vida en busca de ese amor soñado, de ese amor eterno, donde no exista el tiempo, no haya mezquindades, ni mentiras, sin egoísmo, solo tiempo para ellos dos ¿existe ese amor? o solo esta en la mente de el.
Camina por la vida sin brújula, por lo cual no sabe cual es su norte, apela a su instinto para seguir adelante, nunca utiliza la razón en cuestión de amores, recurre a su intuición.
En su largo peregrinar cada tanto se detiene en algún corazón en forma momentánea para aplacar su sed de amor carnal, son amores circunstanciales, fugaces, efímeros, amores sin demasiados matices, al menos para lo que busca el. Se detiene un rato y después emprende el regreso al camino en busca del amor verdadero, ese que se niega a aparecer. El peregrino con su mochila a cuesta sigue en su larga e intrincada búsqueda con rumbo a lo desconocido, el busca algo diferente, ¿existirá?
En noches largas de soledad y silencio se refugia en amores de mujeres de la vida, ellas lo cobijan porque creen que su corazón esta endeble, al borde del colapso: el peregrino las mira y las acaricia porque cree que estas chicas están faltas de amor, si de ese amor que mueve el corazón, donde las palpitaciones son como un gran tropel de caballos salvajes disparando libremente por las praderas del amor.
Una vez aplacada sus ansias, toma sus cosas y mira allá lejos en el horizonte del mañana y camina hacia el infinito, donde seguramente encontrara su gran amor y se detendrá a reposar el peregrino; recién ahí dejara el camino y su vida nomade, y descansara junto a su gran amor esperando el fin de sus días.
Su vida no es fácil, lucha mucho con su voz interior todo el tiempo, sabe lo que quiere, pero no sabe como encontrarlo, es una lucha desigual, de minuto a minuto, de horas que caen como las hojas en otoño; cada paso de las agujas del reloj es un indicador de su realidad, y así se pasa el tiempo y nada se modifica.
El peregrino curtido en estas batallas de la vida espera sereno y tranquilo por que esta convencido que allá en el horizonte del mañana aparecerá esa bella mujer de hermosa sonrisa que esta esperando su llegada.
Soñador empedernido, mas sanguíneo y visceral, que pensante, nunca escucha la razón, sigue los dictados de su corazón, ¡si! le hace caso a ese corazón que tantas malas jugadas le jugo, pero aun en su interior esta convencido que algún día le dará la alegría que el siempre soñó e imagino.
Camina por la vida sin tiempo, y sin horarios, casi, sin preocupaciones mundanas, en su mochila lleva mucha amor para compartir y brindarle a ese ser especial que hoy no puede encontrar, pero ya lo hallara. Sus días son tranquilos, la paciencia es su mayor virtud, pero hay días que su interior es un volcán, su propia lava quema y chamusca su corazón
En sus días de búsqueda interna, de replanteos se pregunta si estará yendo por el camino indicado, si va en la dirección correcta en la búsqueda de esa bella doncella, de hermosa sonrisa, para que haga sonreír su corazón.
Piensa y medita sobre los pasos dados, y hoy al menos cree que la vida le esta brindando un aprendizaje en su búsqueda. El tiempo, la paciencia y la convicción de que cada cosa llega en su justo momento lo tranquiliza. El peregrino se acuesta, cierra los ojos porque hoy ha sido un día muy largo y esta agotado. Minutos después se duerme y en ese momento comienza el sueño mas lindo, ve la imagen de su doncella corriendo hacia el con los brazos abiertos y extendidos y en su rostro se dibuja la mas linda sonrisa. El peregrino esta feliz aunque hoy solo sea un sueño que tal vez mañana se convierta en realidad.
Fabio
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