RIESGOS
El otro día mirando el facebook de Verónica, una amiga a quien conocí en un taller de escritura había puesto "Que persona puede vivir sin arriesgar" (Charles A. Lindbergh) y eso fue un disparador para escribir esto.
La vida siempre nos pone a prueba, con los años vamos cambiando la forma de pensar, la visión de la vida; lo que antes creía que era de tal manera, ahora ya no estoy convencido de que fuese así. Con la edad vienen muchos cambios y planteamientos distintos, ni mejores, ni peores, solo distintos a los anteriores.
Hay situaciones que te ponen en un lugar que no te imaginabas estar y estuviste por un hecho fortuito o porque lo buscaste (no creo en las casualidades). A mi me gustan las emociones fuertes, no se vivir sin pasión, para bien o para mal, porque la pasión muchas veces es traicionera. Con los años comencé a ser un gran equilibrista y le tome el gusto a caminar al filo de la cornisa, a jugar a todo nada, y me di cuenta que el vértigo me moviliza.
Comencé a correr otros riesgos, a veces a necesarios y a veces no tan tanto, pero la curiosidad muchas veces es más fuerte y lo hice, he atravesado mas limites de los me creía capaz, he vivido situaciones que nunca imagine, ni soñé vivir, intensas en emociones y sensaciones.
Soy un tipo feliz porque siempre hago lo que me gusta, nunca me traiciono. En determinado momento de mi vida he jugado y enfrentado al dolor para ver quien era más fuerte; yo se que una persona coherente o con cierto equilibrio no debería hacerlo, pero debo confesar que ese juego perverso me hacia sentir vivo y salir a pelear la vida en desigualdad me motivaba, porque tenia la convicción de que no me iba a doblegar, que el dolor no podría conmigo. El juego y el riesgo no fue gratuito, un fuerte dolor en el pecho fue la consecuencia, me sentí muy mal y pensé que no pasaba de esa situación.
Corriendo riesgos he vivido momentos increíbles de alegría interior que son difíciles de describir en palabras, pero también he recibido golpes de nocaut, anduve por el piso tambaleante, pero siempre me levante; nunca me entregué a pesar de la adversidad, y me di cuenta que me gusta pelear en esa situación desfavorable porque el desafió es poder salir airoso a pesar de los inconvenientes.
Tengo la curiosidad siempre de ver que hay detrás de cada muro, explorar, investigar y para hacerlo hay que correr riesgos. En ese momento tenes la incertidumbre de lo desconocido y no saber como te puede ir. Siempre digo que me gustan lo blanco o lo negro de la vida, lo gris me aburre; esa llanura donde uno descansa no me gusta; el vértigo me hace sentir vivo, ¿será por eso que siempre me gusta correr riesgos?
Tengo una frase que siempre la uso para estos casos, si queres cazar el tiburón más grande y peligroso tenes que meterte en el medio del mar, donde hay tres posibilidades... morirte ahogado, te puede comer el tiburón, o podes volver con la presa más grande con la satisfacción interior por lo que conseguiste.
Creo que los riesgos en la vida siempre son necesarios, para ver un poco mas allá de nuestra realidad; nos sacan de la burbuja que vivimos, donde nos sentimos protegidos. Los riesgos te exponen a otras sensaciones y emociones, a veces buenas y otras malas, pero valen la pena vivirlos, de eso se trata la vida, al menos para mí.
FABIO